Los protocolos son procedimientos estandarizados y documentados que indican al personal exactamente qué hacer en situaciones específicas, especialmente en emergencias como convulsiones, declaraciones suicidas, reacciones alérgicas u otros incidentes relacionados con la salud y la seguridad. Son importantes porque garantizan que cada paciente reciba una respuesta coherente y adecuada, independientemente del miembro del personal presente; reducen el pánico y la confusión al sustituir las conjeturas por pasos claros; y, lo que es más importante, contribuyen a la seguridad de los pacientes al asegurar que las acciones correctas se lleven a cabo con rapidez, en el orden correcto y por las personas adecuadas.